Tiempo de Vendimia

A pesar de la lluvia de estos días, hay una tarea que se repite en EL BIERZO todos los años más o menos por estas fechas…LA VENDIMIA.
En la trastienda del otoño, comienzan las labores de recolecta, y en la memoria afloran las vendimias de nuestra infancia.
Aquí en la misma casa que hoy es EL ALMENDRO DE MARÍA, vivimos todo el proceso en primera persona.
El Abuelo Pepe, siempre dirigió la elaboración del vino casero que para Él, nunca sentaba mal…
La jornada comenzaba bien temprano. Lona sobre el remolque del tractor, familiares, vecinos y amigos acudían a la cita con los aperos de vendimiar…navaja curva, cestos, algun chubasquero y botas de goma.
Ese día podía ser el más caluroso de Septiembre o el más lluvioso de todo el més.
Embriagados por el olor a uvas , los hombros de los más fuertes, se resentían por el ir y venir al transportar los cestos cargados.
Una jornada de trabajo que siempre terminaba siendo una fiesta.
La hora de la comida, bajo los castaños, sentados en el suelo y compartiendo el típico menú de vendimia. En nuestra casa toda la vida fue el mismo…CHORIZOS COCIDOS CON CACHELOS Y PIMIENTOS ASADOS, BACALAO CON PATATAS Y ARROZ CALDOSO CON HUEVOS ESCALFADOS, EMPANADA BERCIANA, PAN DE HOGAZA DE PIO, LAS PRIMERAS CASTAÑAS ASADAS EN EL SUELO, Y ROSCÓN QUE MÁS DE UNO EMPAPABA CON ORUJO, Y POR SUPUESTO, CAFÉ en aquel termo gigante que dosificaba en cada embolada al apretar la tapa. A pesar de las manos llenas de heridas y teñidas por los racimos, de las espaldas doloridas, de los baches que nos hacian saltar en el remolque del tractor, de las mojaduras, y del agotamiento que siempre suponian esos días. Estoy segura que todos los recordamos con cariño y nostalgia.
Y para los más pequeños, lo más divertido nos esperaba en casa, pisando las uvas en el lagar, o dándole a la prensa, todo ello situado entonces en lo que es ahora nuestra habitacíon ROMERO. Nos turnábamos para darle a la bomba que transportaba por aquella manguera larguísima el caldo hasta la cuba que estaba en la bodega. Para que os situeis los que ya conoceis El Almendro , la bodega es una de las casetas que dan al aparcamiento trasero, así que fijaros todo lo que había que bombear, cruzando todo el jardín.
Y el resultado era el vino que se bebía en casa durante todo el año y todos los años, mientras vivió el abuelo, y que más de una vez, y a escondidas de mi madre, no dió para merendar mojando el pan en vino y echando azúcar.
Si nos visitais estos días, seguro que veréis escenas de vendimiadores; pinceladas de nuestra cultura.
¡FELIZ SEMANA!

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